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El ejercicio físico es esencial para tener una buena calidad de vida, de eso no hay duda. De hecho, sus beneficios son claros: mejora la forma y resistencia física, regula las cifras de presión arterial, incrementa o mantiene la densidad ósea, ayuda a mantener el peso corporal…

 

 Muchas veces olvidamos que una parte esencial de la práctica deportiva es conservar nuestros músculos en las condiciones más adecuadas, es decir, realizar estiramientos.

 

Para ello, existen muchas técnicas y tratamientos, aunque uno de los que más está dando de hablar es el stretching. ¿No sabes en qué consiste? ¡Sin problema! En este artículo te cuento todo lo que necesitas saber sobre este modelo de estiramientos.  

 

¿Qué es el stretching?

El stretching es una disciplina que cada día es más común en los gimnasios. Básicamente, consiste en una rutina de diferentes ejercicios derivados del yoga, de la gimnasia tradicional y de la danza clásica. Son movimientos suaves que, con el tiempo, mejoran la flexibilidad de los músculos.

El stretching busca la relajación y el fortalecimiento de los músculos, a través de la respiración y la conciencia corporal.

Es un ejercicio suave que puede ser practicado por cualquiera, ya que cada uno sólo se estira en la medida de sus posibilidades, sin forzarse nunca en exceso ni llegar al dolor.

El objetivo está en estirar todos los músculos del cuerpo, de forma lenta y precisa. Aunque a simple vista parece una actividad tranquila y sencilla, se trata de una serie de ejercicios complejos que necesitan una gran concentración.

 

Se basa en una serie de pasos fundamentales para una buena realización de los ejercicios. Lo primero, es alcanzar lentamente una determinada posición, aquella en la que notes un buen nivel de tensión. Deberás mantenerte así de 10 a 30 segundos, para luego relajarte lo más posible.

Así, se debe ir pasando a una posición sucesiva en la cual la tensión de los músculos aumenta. Recuerda que es fundamental realizar los movimientos lentamente, para no sufrir tirones y evitar las molestias musculares posteriores.

Beneficios del stretching

Como hemos dicho anteriormente, el stretching mejora la flexibilidad de los músculos, no obstante, no es el único beneficio que tiene. Esta flexibilidad que se consigue, no solo ayuda a incrementar la movilidad diaria, sino también favorece el desarrollo de masa muscular, activa la circulación sanguínea y te ayuda a quemar grasa.

Además, sirve para aliviar los dolores musculares y de las articulaciones, mejora la postura, estimula la consciencia corporal y mejora la movilidad del cuerpo. A esto se une que mejora el rendimiento de la persona a la hora de entrenar con peso, ya que no solo será más ágil, sino que también evitará futuras lesiones.

Al estirar los músculos, se mejora el equilibrio y se corrige la postura y el tono muscular, pero también ayuda a combatir los dolores de cabeza por el estrés. Esto es muy importante, puesto que el actual nivel de vida de la sociedad provoca que, en muchas ocasiones, las personas lleguen a casa tras sufrir mucha tensión laboral y estrés.

Otros beneficios del stretching son:

  • Aminora y disminuye el cansancio muscular.
  • Previene las agujetas y calambres, puesto que alarga los músculos y evitan que se queden agarrotados.
  • Fortalece y tonifica los músculos.
  • Prolonga la vida deportiva y reequilibra la postura de la espalda.
  • Es un entrenamiento que se puede realizar en casa.

 

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Algunos ejercicios de una sesión de streching

Lo recomendable es hacer estos estiramientos de tres a cuatro veces por la semana y mantener cada postura durante tres respiraciones. Algunos de los ejercicios de stretching son:

  • Los estiramientos más sencillos, como abrir las piernas de pie mientras se coge aire y se deja cuando subimos y bajamos los brazos.
  • Hacer el arco para estirar la espalda, es decir, alinear toda la espalda y abrir el pecho, abdomen, cuádriceps y las caderas. Para ello, hay que acostarse boca abajo, estirar con cuidado los brazos hacia atrás y hacia arriba mientras se doblan las rodillas.
  • Sentarse en el suelo, o en cualquier otro sitio, y elevar los brazos tanto como se pueda.
  • Levantar la pierna derecha sosteniendo la parte externa con una mano y el tobillo con la otra. En este ejercicio, se puede mantener la posición unos segundos y, después, tirar de la pierna en dirección al pecho.
  • De pie, coger la pierna derecha doblada por detrás. Aguantar en esa posición unos 10 segundos y después repetir la misma operación con la otra pierna. Es importante mantener el equilibrio sin apoyarnos en ninguna superficie.

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